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Virgen del Perpetuo Socorro

"Jesús mi amor, María mi esperanza"... San Alfonso de Ligorio

 
Aquí queremos compartir un pequeño espacio dedicado a nuestra Madre del Perpetuo Socorro, en el que mostraremos a grandes rasgos su historia y qué nos dice este hermoso ícono.
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El Icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro figura entre las representaciones más populares de María. Son muchos los que hacen oración ante ella, absortos en la mirada con que ella habla a sus devotos.
Éste pertenece a la escuela de Creta, que alcanzó gran esplendor en los siglos XV-XVII. Pictóricamente pertenece al tipo de Iconos denominados “Vírgenes de la Pasión”. En el nuestro, los Arcángeles Gabriel y Miguel presentan a Jesús Niño, en los brazos de María, los instrumentos de la pasión: la cruz, la lanza, la esponja, el vaso con vinagre y los clavos (Cfr. Jn. 19, 17-37).

Historia, tradición y leyenda

Como otras muchas imágenes de María, el Icono del Perpetuo Socorro tiene su “leyenda”: un relato popular que nos explica cómo han llegado a ser tan veneradas.
En la del Perpetuo Socorro se cuenta que un mercader de Creta robó esta imagen en una iglesia de la isla, en la que hacía muchos milagros, y la llevó consigo entre sus pertenencias hacia Italia. (Vidriera I en la Capilla del Santuario) Ya en alta mar, el barco en que viajaba se vio sorprendido por una gran tormenta. Ante el peligro de un inminente naufragio, tuvo la feliz idea de colocarlo en un palo de la nave y todos invocaron su protección (Vidriera II). Así, los pasajeros llegaron sanos al puerto, y el Icono inició su andadura bajo el signo de una constante peregrinación acompañando el sufrimiento humano en la ciudad de Roma.
Habiendo enfermado el mercader gravemente, buscó a un amigo romano que lo atendiera. A la hora de la muerte le descubrió el secreto de la imagen, rogándole que lo colocara en una iglesia (Vidriera III). El amigo se lo prometió pero murió también sin haber cumplido la promesa.
Por fin, la Santísima Virgen se apareció a una niña de seis años, hija de la familia romana, y le dijo que comunicara a su madre y a su abuelo que la imagen de Santa María del Perpetuo Socorro debía ser colocada entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán, en una iglesia dedicada al apóstol San Mateo (Vidriera IV). La niña comunicó el mensaje de la Virgen a su madre (Vidriera V). La madre, presa del pánico por la muerte de su marido, prometió obedecer.
Así, el 27 de Marzo de 1499 el Icono de la Virgen del Perpetuo Socorro fue solemnemente trasladado y expuesto a la pública veneración en el templo de San Mateo, confiado a los frailes de San Agustín. Allí estuvo casi trescientos años (Vidriera VI).
Tiempos de olvido forman el puente que enlaza la leyenda con la historia. Entre los años 1739 y 1798 estuvieron en esta iglesia los Padres Agustinos Irlandeses. De este modo los estudiantes agustinos de Irlanda, expatriados por leyes injustas de su país, encontraron un asilo de paz junto a la Virgen del Perpetuo Socorro, mientras se preparaban para el sacerdocio, el apostolado y el martirio, con el fin de confirmar en la fe a su pueblo perseguido.
El 1798 la iglesia fue incendiada y destruida al entrar Napoleón en Roma (Vidriera VII), y la Virgen emigró de nuevo con los frailes Agustinos Irlandeses, esta vez a la iglesia y monasterio de San Eusebio y de allí, en 1819, a la iglesia de Santa María in Posterula, junto al Tíber. Su historia pasó al olvido. Solamente el hermano Agustín Orsetti, superviviente de San Mateo, continuaba fomentando su devoción.
A la Iglesia de Santa María in Posterula iba con frecuencia un niño, llamado Miguel Marchi, que ayudaba como monaguillo a los frailes. Se hizo muy amigo del hermano Agustín y éste le confió el secreto de la imagen milagrosa que estaba en la capilla. “Sábetelo, Miguel mío, - decía el hermano al niño - la Madonna de San Mateo es la que está arriba en la capilla: que no se te olvide... ¿Has entendido, mi querido Miguel? ¡Es milagrosa” ( Vidriera VIII). El hermano Agustín murió en 1853, a los 86 años de edad, sin ver realizado su deseo de que la Virgen del Perpetuo Socorro fuera expuesta de nuevo al culto público.
El año 1865 el Superior Mayor de los Redentoristas, pidió a Pío IX le concediera el Icono para emplazarlo en la iglesia de San Alfonso, próxima a las ruinas de la de San Mateo, cuyo solar habían adquirido los Redentoristas sin saber que era el lugar que antaño había elegido la Virgen para su santuario entre Santa María la Mayor y San Juan de Letrán. Pío IX, al acceder a los deseos de los nuevos depositarios, dijo, contemplando la imagen: “Denla a conocer por todo el mundo” (Vidriera IX). El niño Miguel Marchi, ahora padre redentorista, fue el testigo llamado a conservar el secreto que le había confiado su amigo, el fraile agustino Agustín Orsetti. El 19 de enero de 1866, se dirigieron a Santa María in Posterula los padres Miguel Marchi (testigo privilegiado de la historia) y Ernesto Bresciani (encargado de la iglesia de San Alfonso para recoger y trasladar el ansiado icono de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. la procesión inaugural del culto tuvo lugar el 26 de Abril de 1866. (Vidriera X).
Pero en atención a la devoción que fue adquiriendo rápidamente en Roma, el 23 de junio de 1867, tuvo lugar la solemne coronación de la imagen por el decano del Capítulo Vaticano (Vidriera XI). Era como un reconocimiento solemne y oficial del icono mariano recuperado del olvido. Tal coronación solamente se concede a imágenes religiosas que han sido veneradas por largo tiempo y que han sido instrumento de gracias extraordinarias para los fieles.
Desde entonces, la Virgen fue acompañado siempre a los Misioneros, que la fueron difundido por doquier. Aún podemos encontrarnos con ella en muchas iglesias de los más diversos pueblos y ciudades. En muchos casos, esto significa que allí se ha predicado la Santa Misión (Vidriera XII).
En el año 1876 nació la Archicofradía de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. En Madrid lo hizo en 1881. La Archicofradía, los Misioneros, las Revistas, las Editoriales del Perpetuo Socorro y sus devotos han extendido su devoción por todos los pueblos y ciudades del mundo.
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Atemorizado por la visión de dos ángeles que le muestran los instrumentos de la Pasión, el Niño Jesús ha corrido hacia su Madre, perdiendo casi una de sus pequeñas sandalias en su precipitada huida. María lo sostiene en sus brazos de manera protectora y amorosa. Pero presta atención a sus ojos. Su mirada esta fija no en Jesús sino en nosotros. ¿No es este detalle un toque de genialidad? ¿Qué mejor manera de expresar el interés de Nuestra Señora en nuestras vidas y crecimiento espiritual?
Las pequeñas manos de Jesús también están sujetas a las de María como una forma de recordarnos a nosotros que, así como en la tierra él se puso enteramente en su manos buscando protección, así ahora en el cielo él nos confía a cada uno de nosotros en sus tiernos y amorosos cuidados.
Este es el mensaje principal del cuadro, un icono bizantino, que no obstante, esta repleto de otros símbolos. He aquí algunos de ellos:

1. Iniciales en griego para "Madre de Dios"
2. Corona. Fue añadida al cuadro original por orden de la Santa Sede en 1867. Es un tributo a los muchos milagros obrados por Nuestra Señora bajo la advocación del "Perpetuo Socorro".
3. Estrella en el velo de la Virgen. Ella es la Estrella del Mar… que trajo la luz de la luz al mundo en tinieblas… la estrella que nos conduce al puerto seguro del Cielo.
4. Inicial griega para "San Miguel, el arcángel". Sostiene la lanza y la esponja de la Pasión de Cristo.
5. Inicial griega para "San Gabriel, el arcángel". Sostiene la cruz y los clavos.
6. La boca de María. Es pequeña para significar un recogimiento silencioso. Ella habla poco.
7. Los ojos de María. Son grandes para todos nuestros problemas. Están vueltos siempre hacia nosotros.
8. Túnica roja. Los colores que llevaban la vírgenes en los tiempos de Cristo.
9. Iniciales griegas para "Jesucristo".
10. Las manos de Cristo. Con las palmas boca abajo y dentro de las de su madre, indican que las gracias de la redención están bajo su custodia.
11. Fondo amarillo. Es el símbolo del cielo, donde Jesús y María están ahora entronizados. El amarillo también brilla a través de sus ropas, mostrando así la felicidad celestial que puede traer a los cansados corazones humanos.
12. Manto azul oscuro. Es el color que usaban la madres en Palestina. María es las dos cosas a la vez: virgen y Madre.
13. Mano izquierda de María. Sostiene de manera posesiva a Cristo. Ella es su madre. Es una mano consoladora para todo el que acuda a ella.
14. Sandalia caída. ¿Ha casi perdido Jesús su sandalia corriendo hacia María en busca de consuelo ante el pensamiento de su Pasión?



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